Hacía tiempo que no paseaba por la Rambla de Coslada, no sabía que la comunidad había instalado un stand de unos 25 metros cuadrados para informar que se va a construir un Hospital en la zona. Hasta aquí nada que objetar: los políticos deben informar de sus proyectos a la sociedad civil.
Entonces, ¿dónde está la trampa? Pues que ese espacio ocupado es público, y se lo restan al esparcimiento de los ciudadanos. Si quieren publicitar algo que paguen a tono con los demás anunciantes que religiosamente alquilan los “mupis” que el ayuntamiento ha dispuesto para la ocasión.
En la mente del político (Comunidad y Alcaldía son del mismo partido) ronda la idea: los ciudadanos se van a informar, ¡que suerte tienen que yo les gobierne!. Consideran a la sociedad civil como si estuvieran disfrutando de la minoría de edad, y a ellos les cabe el deber paternalista de decidir por ellos. Es una idea que les domina sin que hayan cido en la cuenta que todos los ciudadanos merecemos un respeto y nuestro espacio, que es nuestro.