Está más claro que el agua que los Centros de Apoyo al Profesorado se han convertido en unos emisores de certificados. Intelectualmente están esclerotizados. Sólo sirven para refugio de desertores de la tiza y algún que otro profesor inocente ilusionado.
Digo esto porque el martes salí tarifando de una reunión de representantes de los centros a la que había sido convocado.
En la reunión se planteaba debatir la “comprensión” de las modalidades de formación. No se debaten las modalidades, no, que están definidas, clasificadas y publicadas, y que habría sido lo correcto.
Se ocupaba de tratarnos como niños dudando que seamos capaces de entender un escrito.
¡Por favor¡ que jubilen a toda la pandilla de ineptos que no saben que algunos de los allí presentes llevamos mas de veinte años enseñando.
Lo más grave es que no existe el sentido crítico en la enseñanza, sólo nos levantamos dos personas después de hacer una pregunta maliciosa, los demás asumieron lo que se planteaba. Está claro el raro soy yo por plantearme la enseñanza como avance y descubrimiento.