Ante la última y desafortunada faena del famosísimo diestro "El niño de las Azores", han llovido los comentarios: que si entró a matar a la suerte contraria, que si no estaba bien igualado, que si no marcó bien los tiempos, que si tenía que echar primero la muleta al hocico, que si...., bueno, un sinfín de comentarios.
Aunque le prometí a Cuchillo no volver a tratar con Ansar, tengo a mano la respuesta que Freud habría dicho: "Ansar sufre una represión sexual de tres pares de narices, en cuanto atisbó el canalillo de la periodista Marta Nebot se lanzó, como si de la suerte suprema se tratara, a matar con lo que tenía a mano; el bolígrafo actuó como símbolo fálico con el que conseguía asestar su golpe de dominio machista"
No es que sea convincente este Freud, pero algo de razón no le falta. La doble moral de la derecha le da mucha cancha al psicoanálisis.