Cuenta Kepler que el día más feliz de su vida fue cuando pudo mirar por el telecopio de Ticho-Brahe y decubrió que el movimiento de los planetas nada tenía que ver con lo que teóricamente había explicado. Muy humilde, supo rectificarse a sí mismo y rendirse a la evidencia del movimiento areolarmente uniforme.
Por el contrario, Rajoy nos explica que el día más feliz de su vida fue el sábado en la manifa antigobierno en Madrid. Se mata en elogios, como si de un amor platónico se tratara, e incluso, tan dado a enseñarnos el camino a los descarriados, dice que así deberían ser todas las manifas. Sus palabras me recordaron a Jesulín contando en televisión la experiencia de su primer orgasmo.
Por favor, ¿cómo puede un hombre así representar a nadie? ¿No hay quien le aconseje? No lo entiendo, salvo que los que mueven los hilos le empujen un poco más al fracaso.
Yo no asistí a la convocatoria, y por ello ya me siento insultado con sus palabras cuando dice que los que no asistíamos, no somos gente de bien. Si no somos de bien, entonces ¿somos delincuentes?.
Mire, las "manifaes" se hacen para atacar al gobierno y crear un estado de enfrentamiento entre los ciudadanos, las excusas no dejan de ser "ideología", que según Marx:
lo que pretende la ideología es ocultar, desfigurar, suplantar o sublimar la verdadera realidad.




Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados