La mujer del Cesar
Se veía venir, era cuestión de esperar. La hoja de ruta lo marcaba y aún no tocaba ese capítulo. Pero ya está aquí: "Hay que llevar la crispación hasta donde haga falta".
Las sensibilidades en la escuela se notan mucho más, así que "vamos a ello". Los medios de comunicación se hacen eco enseguida. La profesora con camiseta provocativa ya está en cabecera de todos los telediarios.
Querida Lurditas Durán, ya has conseguido tu minuto de gloria. Ya eres famosa, no por tu pedagogía puntera, ni por tu dedicación, ni por tu clarividencia al tratar los temas programados por las autoridades competentes, ni por tu preparación, ni por tu capacidad de esucchar en clase, ni por todas esas cosas que recuerdan a un buen profesor. Ha sido por provocativa y provocadora.
Tu derecho a la libertad te respalda a la hora de lucir camisetas con cuantos lemastas quieras.
Pero vamos a dar ese principio como establecido y, de colega a colega, vamos a ir más allá de lo superficial. Dice Kant cuando formula el imperativo categórico:
obra de tal manera que quieras que tu norma se convierta en norma universal
" o sea, para que nos entiendan nuestros alumnos, lo que no quieras para tí, no lo quieras para nadie.
Ahora viene la reflexión. ¿Cuál habría sido tu comportamiento si un alumno se presenta en clase con una camiseta donde se lea:"
la profe me parece una furcia" o esta otra "estoy hasta los wbo´s de la profe de filoso-pía"?
En este caso el alumno estaría haciendo un uso, similar al tuyo, del derecho a la libertad.
Pero no, me dirás, eso es un insulto porque viene de un alumno y no se deben tolerar los insultos. Pues eso, que todos somos dignos de respeto porque todas las personas somos iguales, seamos alumnos o ejerzamos como profesores.
Concluyo con un refrán:
La mujer del Cesar debe ser buena y parecerlo




anonimo dijo
http://www.megafriki.es
16 Marzo 2007 | 09:54 PM