Ha salido el señor Blázquez, digo Cañizares, y ha hablado con una claridad pasmosa del mal. Me he asustado.La verdad que llevo media vida intentando deslindar el bien del mal sin caer en el maniqueísmo y este señor, seguro que llevado de la fuerza de la iluminación, en un plisplás lo ha resuelto: "La asignatura que intenta infundir valores democráticos es el mal". Mira que lo he tenido cerca todos estos años y yo sin enterarme.
Ya en el siglo IV de nuestra era estas discusiones se hicieron famosas, pero a estas alturas suponía que el tema era bastante más profundo. Pues mira por donde no, así de sencillo: todo lo que no sea las normas de la religión católica es el mal.
No deja de admirarme la claridad con la que afronta la vida este hombre, ya digo, será cosa de la gracia santificante y la ayuda del Espíritu Santo.
Afortunadamente he escuchado a un gran sabio, Luis Gómez Llorente, unas palabras que me ha dejado más tranquilo. Luis con la precisión y la sabiduría que le caracteriza ha resumido el tema en dos palabras: "La escuela no sólo debe dedicarse a instruir, también debe educar. ¿Y en qué valores debe educar? Pues en los de la Constitución, así de sencillo".
El Señor Blázquez cae en una contradicción, porqueen la asignatura que tanto le molesta se explica la objeción y sus entresijos. ¿Cómo van a saber los ciudadanos dar respuesta a los alegatos de Objeción que los obispos les hagan, si no se les ha explicado antes?
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El "autor" de la perla del día no ha sido el tal Blázquez, sino el oscuro Cañizares. Da igual. Son LOS OBISPOS. Los guardianes de nuestra fe, de nuestra moral... Los que dijeron aquello de que la familia se destruía y tal y tal.
Son los que consideran la educación de forma pastoral... cuidando borregos. Para ellos, la educación tiene un fin trascendental. Pero la educación en libertad es un derecho humano...
Y ahí hemos topado. La asignatura en cuestión se llama "Educación para la ciudadanía y los derechos humanos".
A los obispos les repele cada palabra:
Educación vs adoctrinamiento. Ciudadanía vs sumisión. Derechos humanos vs "es la voluntad de Dios".
Anda que no son espabilados, los prelados.
Alex, gracias por la apreciación.
Todo lo que supanga educar y abrir los ojos a la ciudadanía para que piense por si misma es contemplada como una fuerza que actua de forma inversamente proporcional a sus fines e intereses. Cuanto más preparado e instruido se encuentre el ciudadano y mayor sea su capacidad de elegir por su cuenta, menor será la influencia que puedan ejercer sobre él y, en consecuencia, menos proclive será a tragarse milongas y a comulgar con o sin ruedas de molino.
La Iglesia actúa infundiendo el miedo. Ellos deciden lo que está bien y lo que está mal, lo que entra dentro de la moral y lo que no, lo que Dios acepta y lo que no. Siendo todos hijos suyos, creados a su imagen y semejanza, ¿cómo puede ver mal o condenar a un homosexual? Lo más curioso de todo es que la asignatura educación para la ciudadanía no es una asignatura para homosexualizar a las personas: pensar esto, simplemente pensarlo, denota una gran ignorancia. Educación para la ciudadanía pretende enseñar los valores de la Constitución y los Derechos Humanos, unos valores universalmente reconocidos y aceptados y en los que es necesario incidir para erradicar la intolerancia y la incomprensión a otras culturas, a otros sexos, a otras orientaciones sexuales o a otras religiones. La Iglesia se califica sola con sus argumentos y sus mentiras y alguien debería decirles, a estas alturas, que mentir es pecado. Un saludo.