Don Carnal y doña Cuaresma han vuelto a verse las caras. Es normal, tienen la agenda cargada de inauguraciones y reinauguraciones. Se hace lo que sea para estar en los medios. Cuando descubrieron la placa del intercambiador de Moncloa, se acercaron las caras en ademán de besarse pero no, lo que hicieron fue decirse unas palabritas al oído.