Uno de los temas más recurentes de la oposición en la pasada campaña electoral ha sido la negociación con ETA echada en cara a Zapatero. O sea, le critican de romper el pacto antiterrorista pero caen en el mismo error que critican al usar el terrorismo como tema electoral.
El otro tema que ha servido como raca-raca ha sido la carestía de la vida, como si el culpable de la subida del petróleo fuera Zapatero. Como si les hiciera mucho daño a Pizarro y demás genoveses que les suban la gasolina o el pan con lo suculentas y saneadas cuentas bancarias que disfrutan, además de sus opíparos patrimonios. El problema quien lo sufre en sus carnes es el mileuristas y demás gente de mal vivir por no poder llegar a final de mes.
El problema de carestía de la vida es un problema general que habitualmente ha sido bandera de la izquierda por luchar por el bien común; la derecha se ha significado por dedicarse a otras cosas más cercanas a Dios y al lucro personal.
Parece el mundo al revés. La derecha se olvida de las mejoras sociales (veáse el trato que está dando la Presidenta de la Comunidad de Madrid a las leyes sociales aprobadas en la última legislatura) y sin embargo lanza la campaña para salvar a los mileuristas del naufragio, sólo que sin explicar como.
En nuestra vecina Portugal la carestía de la vida lo denuncia, como generador de desigualdades, el Partido Comunista.




Saludos !
¡ Cuánta razón !
Decía Alfonso Guerra:
"Si llevan 15 años viajando hasta el centro, ¿ desde dónde carajo venían ?"
Ciao !