Mi viaje a Buenos Aires incluía una excursión a Tandil, pueblo de 150.000 habitantes a cuatrocientos kilómetros de la capital. El lugar es precioso sobre todo ahora en otoño que la luz hace guiños a los tonos verdes y ocres.
Además de ver su famosa piedra colgada, su montaña del viacrucis y´su fuente dentro del lago he traido fotos de cosas curiosas que a sus habitantes le resultan habituales.




De Tandil dicen que son muy buenos los salamines.
La piedra en cuestión creo que la llamaban "la roca movediza". ;)
¡Qué bonitas fotos! Dan ganas de emprender viaje mañana mismo.
Bien se ve que has aprovechado, ¡vienes cargado de posts! Me ha encantado el de los grafitis.