El anuncio de anticiclón de este fin de semana me ha llevado a pasar el día en la Sierra de San Vicente, más concretamente en el Piélago. La verdad que no he estado solo, la zona de las cruces estaba sembrada de coches aparcados. La procesión de excursionistas era interminable, unos buscaban níscalos otros castañas y otros simplemente pasear por la sierra.
El sol era radiante y su luz atravesaba las copas de los castañas iluminando el suelo lleno de helechos, setas, zarzas, taramilla y erizos vacíos. No se puede ir con prisa, lo mejor es caminar entre los rebollos, chaparros,enebros, cerezos, matojos y castaños y dejarse llevar por los colores
que en ese momento se funden en el espacio.

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