Ole, Ole y Ole. Monseñor Cañizares, el cardenal primado de España (seguro que le priman por decir lo que dice, aunque recoja el fruto de la susodicha prima en el cielo), se ha investido con el roquete y la estola y se ha subido al púlpito mediático para arengar a sus fieles y, sintiéndose tocado de la gracia del Espíritu Santo, ha lanzado una soflama temeraria acerca la igualdad de derechos entre hombre y mujer:
“La ideología de género es una de las revoluciones más insidiosas que se han dado en la historia de la humanidad, y conlleva la destrucción del hombre”.
Yo siempre digo que estas manifestaciones descalifican a quien las dice y ponen en duda la inteligencia, el buen estado de razonamiento y la catadura moral de quien lo dice.
No tiene toda la culpa él si no que, en esos momentos, el Espíritu Santo se entretuvo por ahí y no llegó a tiempo para iluminarle.
¿Acaso no dijo Cristo que todos somos iguales a los ojos de Dios? En este punto por lo menos la doctrina cristiana coincide con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por lo que se ve, tanto la doctrina cristiana como los derechos humanos se los pasa el cardenal primado por el forro de la capa pluvial




DE ACUERDO, MUY DE ACUERDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO, SOY CATÓLICA PERO TENGO SERIAS DIFERENCIAS CON SUS JERARCAS.... OPINIONESSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS