Unas de los muchos atractivos de NYC es el zoo situado en el Bronx. Un largo pero interesante viaje en metro y a disfrutar de la naturaleza propuesta en ambientes autóctonos. La mañana era soleada e invitaba a pasear por entre los bosques del parque.Total que se nos hizo tarde y decidimos comer algo rápido en el Bronx. Lo tomamos como un mal menor, no era esa la primera opción nisiquiera la que habíamos preparado.
Luego resultó una agradable sorpresa. Con bastante recelo entramos en "La Pentola" y vimos que tenía una carta repleta de platos italianos auténticos más allá de la tradicional pizza.
Tardaron un poco más de lo normal en traernos los platos pedidos y mientras tanto nos distrajeron con antipasti típico de la casa.
La espera mereció la pena porque la elaboración había sido ad hoc , con destreza y sabiduría. Por destacar alguno merece la pena volver por probar unos raviolis rellenos de langosta y esa chuleta de cerdo al horno repleta de verduras guisadas al estilo de nuestro pisto manchego.
Del tiramisú casero mejor no hablar




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