Como todos los otoños uno siente la llamada de la Sierra de San Vicente, Vamos hasta Hinojosa de SanVicente, el pueblo mas bonito del mundo, y desde allí subimos a la cumbre y disfrutamos de colores, olores y sabores difícil de describir.

Hay que estar allí para sentir el olor de la taramilla, el sabor de acerones retoñados ahora al hilo de las últimas lluvias y el sabor de las primeras castañas asadas al fuego de ramas de quejido.

Aquí se hizo fuerte Viriato,  Juan de Mariana  cuenta que eligió este lugar para pasar los verano y algún "maquis" aguantó lo que pudo después de la guerra civil.