Ayer, a mediodía, aparcar en el barrio de Argüelles, como casi siempre, era un asunto complicado. Das tres vueltas a la manzana y no encuentras ni en zona verde ni en zona azul. Bueno, echaré mano de los sitios de carga y descarga que se autoriza en el hueco horario, pero tampoco hubo suerte.

Mientras tanto, noto un revuelo en el principio de la calle Guzmán el Bueno porque habían llegado un grupo de coches (AUDI), con toda la pinta de ser oficiales, aparcan en cualquier zona y sus ocupantes se dirigen a un restaurante próximo.

El jeta al que me refiero es al responsable del Audi aparcado en el sitio reservado a minusválidos.  A los políticos se les debe pedir que sean como cualquier ciudadano, o sea que aparquen en zona verde o azul como los demás, pero que no respeten las señales de minusválido me duele. En ese momento cualquier  persona que necesitaba ese sitio no lo pudo utilizar.

Mas grave aún es que volví  más tarde al lugar  y pude comprobar que los agentes de movilidad o policía urbana no lo habían multado. Esta situación es un agravio comparativo con las multas que la mayoría de los conductores de Madrid nos comemos.